SALA DE PRENSA
Boletines  
 

Günter Grass Pelando la cebolla

El autor

Nacido en 1927 en Dánzig, se hizo escritor después de haber recibido una sólida formación como escultor y dibujante. Su obra comprende poemas, dramas y, sobre todo, novelas. El tambor de hojalata (1959; Alfaguara, 1978) es una de las obras maestras de la literatura europea y, como arquetipo de la generación que sobrevivió a la guerra, la mejor novela alemana de este siglo. Con Años de perro (1963; Alfaguara, 1978) y El gato y el ratón (1961; Alfaguara, 1979) compone la famosa «Trilogía de Dánzig», que dio renombre universal a Grass. Otra de las grandes novelas que cimentaron su fama es El rodaballo (1977; Alfaguara, 1980), en donde el mito se hace realidad. Es cuento largo (1995; Alfaguara, 1997) es un demoledor libro sobre la unificación alemana por cuya traducción Miguel Sáenz obtuvo Premio Aristeion de Traducción 1998. En Mi siglo (Alfaguara, 1999) refleja toda la sabiduría humana de un escritor espléndidamente maduro. Hombre político y siempre comprometido con cualquier causa justa, Grass ha sido objeto de muchos ataques. Lo que nadie discute es su talla de escritor. Günter Grass es Premio Príncipe de Asturias de las Letras 1999 y Premio Nobel de Literatura 1999.

 

Su obra

La obra más esperada del Premio Nobel alemán

Cuadro de texto: «El recuerdo se asemeja a una cebolla que quisiera ser pelada para dejar al descubierto lo que, letra por letra, puede leerse en ella.»

 

 

 

 

Un extraordinario ejercicio de memoria sin autocomplacencia y con absoluta sinceridad donde el autor se pregunta por los sucesos que marcaron los primeros años de su vida.

 

Desde su niñez en Danzig, su incorporación a la Waffen SS, su trabajo como minero sobre los escombros de aquella Alemania de posguerra, hasta su exilio en París, donde escribirá a lo largo de dos durísimos años El tambor de hojalata.

 

Frescura y fuerza genuinas que nos invitan a adentrarnos en la obra de un escritor que ya es uno de los clásicos indiscutidos de la literatura actual.

Se ha hablado ya tanto de este libro, que la tentación de evitar ahora sus aspectos políticos resulta casi irresistible. Sin embargo, como gran parte de lo que se ha dicho es inexacto, cuando no malévolo o simplemente estúpido, quizá sea mejor comenzar precisamente por esa cuestión, es decir, la supuesta afiliación de Grass a las siniestras SS del Tercer Reich alemán. La verdad es que, en Pelando la cebolla, Grass no “confiesa” su pertenencia a las “SS”, sino que, sencillamente cuenta, en uno de sus capítulos, cómo, al ser llamado a filas a los dieciséis años, en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, fue destinado a una de las 38 divisiones que llegaron a tener las llamadas “Waffen-SS”, una especie de ejército paralelo al regular. Sin embargo, Grass no llegó a disparar un solo tiro, porque tuvo la inmensa suerte de entrar en acción sólo un par de veces, resultar herido y caer en manos del ejército norteamericano.

 

                         Ahora bien, Grass que, a pesar de haber pertenecido a las Juventudes Hitlerianas y haber sido, cuando era más joven aún, auxiliar de la Luftwaffe, nunca fue nazi, ha sentido siempre como una vergüenza haber pertenecido a las Waffen-SS, aunque no tuviera entonces conciencia de lo que eran y aunque, como tantos millones de alemanes, creyera en el Führer y en la victoria final. Esa vergüenza ha hecho que tardara tanto tiempo en contarlo.           Si algo confiesa Grass en el libro es su pesar por no haber hecho preguntas, muchas veces, cuando hubiera podido y debido hacerlas. Así, cuando uno de los profesores de su colegio desapareció; cuando otro fue internado y volvió luego sin que se supiera dónde había estado. Cuando se sabía (aunque no se quisiera saber) que los judíos eran objeto de malos tratos. Cuando uno de sus compañeros del Servicio del Trabajo, testigo de Jehová, dejaba caer sistemáticamente el fusil que ponían en sus manos... Ésa es la culpa que se reprocha Grass, la que todavía hoy no puede perdonarse... No haber preguntado. No haber llegado hasta el fondo.

                         Pelando la cebolla es un ejercicio de memoria: un hombre de casi ochenta años se interroga y se esfuerza por ser sincero, recordando sucesos ocurridos a veces sesenta años antes. Grass utiliza la metáfora de la cebolla:

                “Bajo la primera piel, todavía secamente crepitante, se encuentra la siguiente que, apenas separada, libera   húmeda una tercera, bajo la que aguardan y susurran la cuarta y quinta. Y todas las siguientes exudan        palabras demasiado tiempo evitadas, y también arabescos, como si algún traficante en secretos, desde joven,        cuando la cebolla todavía germinaba, hubiera querido codificarse.

                         Las cebollas de Grass que ilustran el libro son, por cierto, cebollas españolas, compradas cerca de la Puerta del Sol, ya que acabó de escribir su novela en Madrid, en enero y febrero del año pasado.

                         La polémica suscitada por el libro resulta lamentable, porque esconde lo más importante: que Grass ha escrito en Pelando la cebolla una de sus mejores obras y algunas de sus mejores páginas. El libro es muy interesante además para entender cómo funcionan los engranajes de la memoria y cómo ha utilizado el autor su propia vida durante todos estos años para alimentar sus narraciones, aunque nunca hubiera escrito antes un relato autobiográfico. Oskar Matzerath, el inmortal tambor de hojalata, no es

 

                         Günter Grass, pero Grass ha mantenido siempre con él (como con otros personajes de sus novelas) una estrecha relación de complicidad. Y en este libro aparecen algunos de esos personajes ficticios. Otros, la mayoría, son reales, con nombre y apellidos, aunque alguna vez no se digan, para respetar la intimidad de personas que pueden vivir aún. Y hay otras figuras de cuya participación real cabría dudar (como Louis Armstrong, “Satchmo”, que hace una fugaz aparición), o de cuya realidad duda el propio Grass (como un “Joseph” que podría ser muy bien el cardenal Ratzinger, hoy Benedicto XVI).

                         Pelando la cebolla está lleno de historias, a veces divertidas y a veces tristes, y encierra también las reflexiones de un hombre mayor que ha vivido mucho. El último capítulo, en el que Grass se traslada a París, donde escribirá a lo largo de dos durísimos años El tambor de hojalata, es uno de los más conmovedores de la obra. Un maestro del arte de narrar que conserva todo su vigor y se puede permitir el lujo de ser sencillo y sincero. No hace falta conocer otros libros de Grass para apreciar Pelando la cebolla, pero es seguro que quien lea esta novela sentirá deseos de adentrarse en la obra de un gran escritor.

La crítica


HA ESCRITO…

 

        Sobre Pelando la cebolla

«Preciso y auténtico. Describe sin vergüenza, pero lleno de dudas, el surgimiento de un artista, una piel de cebolla tras otra.»
Die Zeit

«El libro es mucho más y mucho menos que una confesión. Tiene mucho que contar.»

Frankfurter Allgemeine Zeitung

«Grass ha logrado una obra maestra literaria, temáticamente cautivadora, estilísticamente muy artística y despiadadamente abierta.»
Stuttgarter Zeitung

«Un cariñoso retrato familiar, una sensacional obra.»
Der Spiegel

«En Pelando la cebolla hay muchos pasajes que cautivan al lector con una fuerza inconfundible.»
Der Tagesspiegel

 

Madrid, 16 de mayo de 2007

 

Estimado/a amigo/a,

 

Alfaguara tiene el placer de enviarte la obra más esperada de premio Nobel de Literatura, Günter Grass, Pelando la cebolla. Como ya se ha adelantado por la enorme polémica que la obra ha despertado en todo el mundo, se trata un extraordinario ejercicio de memoria sin autocomplacencia y con absoluta sinceridad donde el autor se pregunta por los sucesos que marcaron los primeros años de su vida.

Desde su niñez en Danzig, su incorporación a la Waffen SS, su trabajo como minero sobre los escombros de aquella Alemania de posguerra, hasta su exilio en París, donde escribirá a lo largo de dos durísimos años El tambor de hojalata. Frescura y fuerza genuinas que nos invitan a adentrarnos en la obra de un escritor que ya es uno de los clásicos indiscutidos de la literatura actual. Si algo confiesa Grass en el libro es su pesar por no haber hecho preguntas, muchas veces, cuando hubiera podido y debido hacerlas.

Günter Grass ofrecerá una rueda de prensa en Madrid el próximo lunes, 21 de mayo, a las 5 de la tarde, en el hotel Palace (Pza. de las Cortes, 7).  A las 20 horas de ese mismo día presentará la obra al público en un acto que tendrá lugar en el Teatro del Círculo de Bellas Artes (C/Marqués de Casa Riera, 2). El autor conversará con Juan Cruz.

El departamento de prensa de Alfaguara está a tu disposición para ampliar esta información.

Recibe un cordial saludo,

 

Dpto. Prensa ALFAGUARA



 
NOTICIAS
ATENCIÓN TELEFÓNICA | SALA DE PRENSA | CONTACTO GRUPO SANTILLANA ALFAGUARA EN EL MUNDO

 

 
Copyright © 2010 Grupo Santillana México. Todos los derechos reservados. Av. Universidad 767, Col. del Valle, 03100, México, D. F.